miércoles, 16 de diciembre de 2015

Tiempo de jugar

Hace unos días me preguntaron si había una edad para dejar de jugar, ya que el juego podía hacer que nuestros hijos fueran menos maduros. Esta idea es errónea; los procesos de maduración no dependen del tiempo que nuestros hijos le dediquan al juego. Al revés, el juego desarrolla muchos aspectos que queremos favorecer en nuestros hijos.

Cada vez se habla más de las inteligencias múltiples, pero no se les da la misma importancia a todas las inteligencias en el currículo escolar (por lo que unas se trabajan más que otras). Por este motivo nosotros, los padres, debemos favorecer estas inteligencias en su tiempo de ocio, junto con la creatividad, que es lo que se desarrolla con el juego.

En esta ocasión, cuando me refiero al juego no incluyo los juegos de tabletas, smartphone u ordenadores, pues estos tienen características diferentes. Me voy a referir solo al juego libre, el que nuestros hijos espontáneamente eligen cuando están en casa o con sus amigos.

Hay juegos que son necesarios en todas las edades:
  • Juegos al aire libre y deportes, que favorecen el contacto con el entorno y la naturaleza; el trabajo en grupo y el respeto a las diferencias, puesto que todos son necesarios en un equipo; y la superación personal.
  • Juegos de construcciones, puzzles, que favorecen el razonamiento espacial, la comprensión de conceptos matemáticos como la geometría, la comprensión de la arquitectura y de los diferentes estilos artísticos.
  • Especialmente importante son los juegos simbólicos (del estilo de los pin y pon, o los playmobil entre otros) o los disfraces, porque desarrollan muchos ámbitos:
  1. La imaginación, ya que los niños son los autores de sus historias.
  2. La empatía, porque les permite situarse en el papel que representan: pueden ser profesores, compañeros, papá, mamá, hermanos.
  3. La expresión de los sentimientos, por lo que para los padres estos juegos son muy importantes, porque podemos saber lo que nuestros hijos sienten a través de sus representaciones.
  4. Las comunicación con sus iguales (amigos y hermanos) y con nosotros, porque a veces nos permiten jugar con ellos y esos momentos no debemos perderlos, ya que creamos vínculos positivos en nuestros hijos.
No solo las tareas escolares desarrollan la inteligencia, tan importante o más que ellas es el juego. Aprovechemos las fechas navideñas que vienen para que jueguen y, sobre todo, para jugar con ellos.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Memoria y aprendizaje

Todos hemos tenido que ayudar a nuestros hijos a que aprendan conceptos que, únicamente lo pueden hacer, utilizando la memoria. Las tablas de multiplicar, la ortografía, los verbos irregulares, el vocabulario de inglés y un sinfín más, son ejemplo de conceptos que hay que memorizar, puesto que no es posible establecer relaciones entre ellos o utilizar la lógica.

Me gustaría compartir con vosotros algunas estrategias que pueden facilitar en nuestros hijos este tipo de aprendizajes, y que son estrategias que funcionan:

La primera de ellas (que podéis ver en la imagen) es escribir en pósit o en cartulina lo que a nuestros hijos les cuesta aprender (en el pósit de la imagen es un tema relacionado con la ortografía). Con esta técnica trabajamos de forma continua la atención y la repetición, que son dos capacidades fundamentales para este tipo de aprendizajes. 
  • En el pósit, la palabra se ha escrito dos veces: una la ha escrito el adulto y la otra el niño. El niño ha tenido, por tanto, que fijarse cuatro veces en la palabra: para leer la palabra que ha escrito el adulto, para copiarla y para leer las dos palabras al pegarlas). 
  • Hay que elegir un sitio que nuestro hijo transite con facilidad (la habitación, el pasillo o el baño) ya que cada vez que pase por allí tiene que leerla y, como no es un elemento habitual de la decoración de la casa, le va a llamar la atención. Estaría bien que, de vez en cuando, le pidamos que nos repita en voz alta lo que está escrito en el pósit.
Os presento otras dos estrategias que son eficaces, pero que os describiré con más detalle en próximas entradas del blog.
  • El movimiento, permitiendo que nuestros hijos cuando repasen nos lo digan mientras caminan por la casa o mientras se mueven, bailan o tararean. 
  • La repetición. Cuando vamos en el coche, el niño puede repetir la tabla de multiplicar, la reglas de ortografía o el tema. Si el niño se niega, lo repetiremos nosotros y a él no le quedará otro remedio que escuchar. En caso de que llore, chille o lleve a cabo cualquier otra acción que sea perturbadora, nosotros seguiremos repitiendo la tarea, y le recordaremos que, si quiere que paremos, tendrá que ser él quien comience a repetir la tarea que le hemos pedido.
Puede ayudaros cualquier estrategia que no consista en estar sentados frente a una mesa, tratando de memorizar durante largas horas, porque al final se agotan ellos y nos agotan a nosotros, sin que el resultado sea el que buscamos.
Recordad que la estrategia será mejor cuantos más estímulos utilicemos: visuales, auditivos o de movimiento. Os animo a que compartáis conmigo y con otros vuestras estrategias, seguro que sois muy imaginativos. Gracias y un saludo a todos.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El primer día sin…

Algunos de vosotros, nada más leer el titulo y por la fecha en la que estamos, ya os habréis imaginado de lo que quiero hablar en esta entrada.

A medida que cumplimos años, vamos viendo morir a nuestros seres queridos y sabemos que es duro el entierro y los primeros días, pero también es duro el primer cumpleaños, la primera Navidad o la primera vez de cualquier día especial. Esto es el duelo, que puede durar un año hasta completar este ciclo vital de 365 días.
Pero no nos engañemos, el amor perdura siempre y, por lo tanto, también la ausencia que esa persona nos dejo. No olvidemos que esa persona amó a otras muchas, y todas ellas sufren su muerte. En este sentido, el dolor compartido siempre es terapéutico. Esa persona fue para otros padre o madre, esposo/a, abuelo/a, hermano/a...  Somos muchas personas en una a lo largo de nuestra vida.
No ocultemos a nuestros hijos la realidad de la muerte. Hay que explicarla pues ellos también se enfrentan al dolor por la pérdida, y a algo más difícil de controlar: el miedo a que papá o mamá también se mueran y ellos se queden solos. Quizá lo mejor es decirles que  lo normal es que las personas morimos cuando somos muy, muy, muy mayores. Creo que no es bueno decirles que enfermaron y se fueron al hospital, porque pueden entonces tener un miedo tremendo a que nos pongamos enfermos. Todas  estas sugerencias siempre dependen de la edad de nuestros hijos, ya que, a medida que van madurando, sí se les puede explicar cuál fue el motivo del fallecimiento. Si somos personas creyentes, rezar e  ir al cementerio nos puede ayudar a expresar lo que sentimos y a compartirlo con nuestros hijos.
En alguna ocasión, ya me habéis oído comentar que es importante expresar las emociones que sentimos, porque  nuestros hijos aprenden  observando lo que hacemos. Si queremos que ellos sean adultos competentes a nivel emocional, tienen que ver y conocer nuestras emociones. 
Es importante que recordemos a las personas a las que amamos, aunque ya no estén con nosotros, pues el amor es lo que nos constituye como personas y ese amor no muere nunca.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Feliz Año Nuevo

Feliz Año Nuevo; y no, no penséis que me he vuelto loca. Los que tenemos hijos en el colegio medimos el tiempo por cursos escolares, con todo lo que los inicios tienen de incertidumbre y de renovación.

La incertidumbre  proviene porque nuestros hijos están en continua evolución y eso hace que no haya edad tranquila, además que con el comienzo de curso introducimos cambios en nuestras rutinas y en la de nuestros hijos.

La renovación se produce porque siempre hay retos nuevos para nuestros hijos: que mejoren en los estudios o en el comportamiento, o actividades extraescolares nuevas a las que los apuntamos, entre otros aspectos. A lo que se añade los nuevos  retos que los adultos asumimos para este curso que comienza. Renovación no supone sólo nuevos proyectos, también implica dejar a un lado las actitudes que nos hacen daño y que afectan a nuestro entorno.

La propuesta que os hago para este inicio de curso está basada en cuatro actitudes: proponer, confiar, preguntar y colaborar; que seguro son actitudes que queremos que nuestros hijos adquieran.
  • Proponer. Todos tenemos ideas de cómo podrían funcionar mejor las cosas. Vamos a compartirlas con las personas que estén afectadas y no solo en nuestro grupo de amigos. De esta forma, convertimos nuestras opiniones en algo positivo y no se interpretarán como criticas, que casi siempre conducen a malos entendidos
  • Confiar. Como madre sé lo difícil que es no intentar controlar todas las situaciones que pueden dañar a nuestros hijos, pero debemos confiar en los profesionales que están implicados en su formación, así como en las capacidades intelectuales y emocionales de nuestros hijos para resolver sus propios conflictos
  • Preguntar. ¿Cuántas veces les decimos a nuestros hijos «pero si no te has enterado, por qué no has preguntado»? Les animamos y les decimos que no pasa nada por preguntar, que si preguntan se enterarán mejor. Si esto es un buen consejo para ellos, también lo es para nosotros adultos. Nos evitaríamos muchos conflictos, si preguntáramos lo que no hemos comprendido.
  • Colaborar. Colaborar es estar atentos a lo que podemos hacer para facilitar el trabajo de todos los que formamos la comunidad educativa: padres, profesores, auxiliares, entrenadores, entre otros. En definitiva, todos sumamos.
Os deseo que disfrutéis de un Feliz Año Nuevo y, para todo lo que necesitéis, ya sabéis dónde podéis encontrarme. Muchas gracias por confiar en mí un año más.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Imágenes impactantes


En pocas semanas hemos asistido, a través de los medios de comunicación, a muchas imágenes que han dejado huella en nuestra memoria: la crisis de los refugiados, el derrumbe de dos edificios en Madrid, los temporales, y la violencia de género entre otras.

Existe un horario de protección a la infancia en televisión, y los telediarios están en este horario. Además nuestros hijos están en casa y nosotros queremos estar informados, pero tenemos que tener cuidado con las imágenes que ven nuestros hijos, porque no todas ellas impactan sobre las emociones de los niños de la misma manera, por lo que se deben gestionar de manera diferente.

Pensemos en la imagen de Aylan, el niños sirio  encontrado ahogado en la playa. Yo tuve la suerte de que la primera vez que vi la foto fue en internet, a través de la tableta. Por lo que ya sabía lo que me iba a encontrar en los medios de comunicación, sobre todo la televisión. Pues aún así, mi hijo pequeño, que todavía no tiene tres años, me preguntó: "¿Mamá, qué pasa bebé?".  Evidentemente, tuve que inventarme la respuesta.

Es la primera vez que me hago tan consciente de lo importante que son las imágenes sobre las emociones de los niños, aunque de ello ya haya escrito en alguna ocasión. Su inseguridad y su miedo duran mucho más que lo que las noticias duran en los medios. Esta inseguridad y este miedo les impide conciliar el sueño, y manifiestan lo que en los adultos identificaríamos como ansiedad. Intentemos, por tanto, evitar exponer a nuestros hijos a noticias que tengan una fuerte carga emocional.

Os recuerdo lo que hace que una noticia tenga una fuerte carga emocional:
  • Cercanía de edad: Aylan nos afecta porque podía ser uno de nuestros hijos, sobrinos, o nietos. A nuestros hijos les afecta porque se parece a ellos, a sus hermanos, y a sus amigos.
  • La imagen: Cuánto más real es la noticia, más tiempo permanece en la memoria. Por lo tanto, el mayor impacto es el de la televisión, luego una foto, luego un dibujo.... El mayor impacto lo tienen las imágenes unidas a la palabra. Permanecerán en nuestra memoria durante mucho tiempo el testimonio de los protagonistas de algunas de las noticias que han aparecido en los medios en estos meses de verano.
  • Las palabras, si no van asociadas a una imagen, son menos impactantes porque requieren de  que nos concentremos en el contenido de la noticia algo que, nuestros hijos más pequeños, todavía no son capaces de hacer.
Si han visto estas informaciones en los medios y tienen, por ello, sentimiento de inseguridad y de miedo, y les cuesta conciliar el sueño, lo mejor sería que les expliquemos lo que han visto. La edad es importante: cuanto más pequeños son, más necesario es persuadirles de que es muy difícil que estos sucesos ocurran aquí, que la gente normalmente no se queda sin casa, que habitualmente las personas no suelen tener que irse de su país, entre otras; cuando son más mayores, lo mejor es explicarles la realidad que están viendo y dejarles exponer su punto de vista. Debemos contestar a todas sus preguntas por extrañas que estas parezcan, y responderlas siempre, aunque se repitan durante varios días. Esas preguntas forman parte de su miedo y de su ansiedad, y nuestras respuestas les ofrecen la seguridad que necesitan.


lunes, 31 de agosto de 2015

Cambio de ritmo

Hola a todos. Estamos a finales de agosto o principios de septiembre, y no olvidamos que nuestros hijos siguen de vacaciones. Pero también es verdad que, en poco tiempo, comenzarán el curso escolar y con él un nuevo ritmo y unas nuevas rutinas.

Por este motivo, os escribo una serie de consejos, que yo misma como madre aplico con mis hijos, para que toda la familia se vaya adaptando a ese nuevo ritmo.

Las horas de sueño
Estos días analizo, dejándoles libertad para dormir cuanto quieran, qué numero de horas de sueño necesitan. Este será el número de horas que necesitarán dormir a lo largo del curso. No todos los niños necesitan dormir las mismas horas, pero el sueño reparador es importante para que puedan rendir bien en el aula. En pocos días los niños cambiaran la hora a la que se acuestan, por eso es importante haber calculado las horas de sueño que necesitan, para poder garantizarles un sueño que sea realmente reparador. Intentemos adelantar la hora a la que se acuestan a principios de septiembre, pero si no lo conseguimos no nos desesperemos. Puede que tardemos un poco más de tiempo, pero con el comienzo de curso, en unas pocas semanas, el cansancio acabará venciéndoles y hará que se acuesten antes.

Las horas de las comidas
Las horas de la comida marcan necesariamente las agendas de toda la familia. En estos días, intentemos comer y cenar siempre a la misma hora y, cuando comience el curso, hagamos lo mismo pero añadiendo el desayuno, el almuerzo (pisco) y la merienda. Con ello conseguiremos mantener estables los niveles de glucosa y de nutrientes, lo que hará que tengan un comportamiento menos nervioso.
El cuerpo enseguida se acostumbra a estos ritmos vitales y esto ayuda mucho a la organización del hogar. Por otra parte, nos evitara discusiones en la familia porque, a fuerza de repetir la misma acción a la misma hora, la convertiremos en un hábito, y los hábitos son más fáciles de seguir
.

No es sencillo, ya lo he dicho antes; el mes de  septiembre exige de nosotros grandes dosis de paciencia y de tolerancia al sueño y al cansancio. Espero que, a primeros de octubre, estos consejos nos hayan ayudado a habernos adaptado bien todos al nuevo curso escolar.

Os deseo un buen comienzo de curso.

lunes, 3 de agosto de 2015

Acreditación profesional

Buenas noches, espero que estéis disfrutando de este verano aunque esté siendo tan caluroso.

Me gustaría compartir con vosotros, en esta entrada, una buena noticia profesional: el Colegio de Psicólogos de Madrid me ha concedido la acreditación profesional como Psicóloga Experta en Psicología Educativa. Personalmente es una buena noticia porque respalda mi trabajo y renueva mi motivación para continuar trabajando para las familias del colegio, además de compartir mis reflexiones con todos los lectores del blog.

Esta acreditación es importante porque certifica que vosotros y vuestros hijos estáis siendo atendidos por una profesional cualificada y de confianza, con una amplia experiencia y que sigue un proceso de formación continua en el ámbito escolar y educativo, que le permite «estar al día» de los problemas psicológicos y de aprendizaje que se manifiestan en este entorno.

Esta acreditación pretende, además, evitar el intrusismo profesional, puesto que
psicólogos hay muchos, pero no todos están especializados en los problemas que, profesionales como yo, estamos atendiendo desde hace ya muchos años. Sabemos lo importante que es la especialización profesional y esta acreditación la expresa en el ámbito de la psicología.

Por otra parte, se demuestra que el Colegio de Psicólogos sigue ofreciendo una excelencia en la formación y en los servicios profesionales que redundan en la educación integral de vuestros hijos.

Muchos ya conocéis mi perfil profesional, pero podéis continuar sabiendo más aspectos sobre él en la página del blog Quién soy.

Un saludo y muchas gracias por vuestra confianza.

martes, 21 de julio de 2015

«Del revés» (Inside Out)

Esta semana fui a ver la película «Del revés» con mi familia, y quería compartiros en esta entrada algunas de mis impresiones.
En primer lugar, no me parece una película adecuada para niños menores de nueve años, porque puede que no comprendan el significado de lo que están viendo e, incluso, que les provoque miedo. Por otra parte, resulta una película muy entretenida, que te hace reflexionar. Se trata de un tiempo bien empleado, puesto que me parece una película extraordinaria.


¿Emociones positivas y negativas?
Aunque espero que después de ver la película no etiquetemos nuestras emociones de una manera tan simple, es muy interesante y novedoso que el argumento de la película sea nuestro mundo interior y, en especial, el de las emociones. Pero es especialmente interesante que el papel protagonista de la película lo compartan la alegría y la tristeza. Muchas veces nos preocupa que nuestros hijos solo tengan emociones «positivas», y nos olvidamos que son ellos los que dan significado a lo que han vivido, además de que un mismo suceso puede tener más de una emoción en nuestros hijos. Las emociones «negativas» también son importantes porque nos enseñan aspectos importantes como saber escuchar o no solo valorar el éxito.

Las crisis personales nos hacen sentirnos «del revés»: en ocasiones destruyen conceptos e ideales, pero esa destrucción no tiene porque ser permanente, ni llevar a una situación peor. Después de superar una crisis, no somos la misma persona, porque hemos rescatado valores que nos parecen esenciales y hemos incorporado otros nuevos. Dicho de otra manera: nuestro mundo interior se ha enriquecido.



La familia
Uno de los temas más importantes que aparece en la película es el de la familia, y que todo lo que vivimos con nuestros hijos les deja una huella que va formando su personalidad. Como psicóloga y como madre, me reconforta que haya películas que tengan en cuenta en sus guiones que las relaciones familiares se tejen con muchos recuerdos, y que todos ellos son importantes, lo cual me parece trascendental. El día a día con los deberes, las actividades extraescolares, las cenas y otras tareas que llevamos a cabo en familia son tan importantes como los tiempos extraordinarios.
Debemos respetar los ritmos de crecimiento de nuestros hijos, y confiar que les hemos dotado de herramientas emocionales suficientes para afrontar los retos a los que se enfrentarán en su vida, pero para ello es importante que nosotros también seamos sinceros con nuestras propias emociones.
Lo hagamos cuando veamos esta película o llevando a cabo cualquier otra actividad, me parece muy importante que, de vez en cuando, nos paremos a analizar lo que sentimos, para que no perdamos el control de nuestra propia vida.

miércoles, 13 de mayo de 2015

13 de mayo: Día del niño hospitalizado


El Hospital Gregorio Marañón celebra el Día Nacional del Niño Hospitalizado. Tomado de la página de Facebook de «Comunicación Hijas De Jesús España-Italia».

lunes, 13 de abril de 2015

¿Qué tal te ha ido?

Al salir de clase sometemos a nuestros hijos a un interrogatorio bastante exhaustivo: ¿qué tal te ha ido en el colegio? ¿has comido bien? ¿qué tal con los amigos? ¿tienes muchos deberes? ¿tienes exámenes? y otras preguntas. Pero si lo pensamos bien, cuando quedamos con nuestros amigos no comenzamos ninguna conversación así y, por supuesto, les damos tiempo para que puedan hablar.

Este forma de conversar sirve en cualquier edad; comencemos simplemente con un saludo y preguntando «qué tal el día» y esperemos que nos contesten. Con aquello que nos vayan respondiendo, vamos dando forma a la conversación.

Los niños para aprender a conversar precisan que nosotros, los padres, seamos sus modelos. Por ese motivo, debemos compartir con nuestros hijos nosotros también algo de nuestro día y de nuestros sentimientos. Igualmente debemos respetar sus sentimientos y sus silencios. Es fundamental mantener abierto este canal de comunicación espontaneo y cariñoso.

  • Mejoramos la comprensión verbal porque hacemos un uso eficaz del lenguaje.
  • Estructuramos el pensamiento, ya que la conversación precisa que estructuren las ideas en un continuo temporal y que establezcan consecuencias.
  • Ampliamos el vocabulario y no solo el emocional.
  • Mejoramos los lazos familiares. La conversación con nuestros hijos debe ser un tiempo distendido de escucha activa, en el que damos importancia a lo que nos están contando y, por ese motivo, no mantenemos la mente en otras preocupaciones como la compra, la comida o cualquier otra actividad.
  • Mejoramos la empatía y el respeto. No se trata de juzgar lo que sienten, sino de buscar alternativas a sus conflictos.
  • Controlamos la impulsividad. Cuanto más pequeños son, más tienden a interrumpir las  conversaciones porque quieren hablar ellos todo el rato.
  • Mejoramos la comunicación no verbal. La entonación, los gestos y todos los detalles que forman parte de la comunicación entre las personas.

Me despido de vosotros hasta la próxima entrada y, os deseo a todos, una buena semana.

viernes, 13 de marzo de 2015

«La vida no va de cromosomas»

Down España quiere conseguir que su video "La vida no va de cromosomas" llegue a 1 millón de personas antes del Día Mundial del Síndrome de Down, 21 de marzo. Solo podrá conseguirlo si entre todos difundimos el video, así conseguiremos que la sociedad conozca mejor a las personas con síndrome de Down y lo que nos aportan. ¿ayudamos?


lunes, 9 de marzo de 2015

«Nos dan las notas»

Llega un nuevo final de trimestre y estamos a punto de recibir «las notas». En algunos niños, este momento les provoca cierta ansiedad, pero debemos recordar que lo importante de estos informes escolares no es la nota numérica que en ellos aparece.

Como padres, debemos tener en cuenta, entre otros aspectos:
  • El esfuerzo que han realizado nuestros hijos y valorarlo.
  • La evolución que han tenido en los estudios o si se han quedado estancados.
  • La posibilidad de que hayan sufrido un bache en sus estudios.
Muchos problemas psicológicos  que pueden tener nuestros hijos como la depresión, el acoso, la ansiedad, la preadolescencia y otros más, se reflejan en primer lugar en el ámbito de la escuela.

Cuando recibamos el informe, deberíamos:
  • Leer toda la información y la comparación con la evaluación anterior.
  • Hablar con nuestro hijo para que nos cuente cómo se siente con los resultados obtenidos.
  • Si las respuestas que nos dan no nos parecen realistas, deberíamos hablar con ellos para analizar todos los datos.
  • Si los resultados no son los que esperábamos, después de hablar con nuestro hijo deberíamos hacerlo también con el tutor.
  • Recordad siempre que los éxitos y los fracasos son suyos, no nuestros. Son el resultado de su esfuerzo, de sus capacidades y de situaciones externas que pueden afectarles, pero es su vida la que se está formando con las decisiones que nosotros tomamos y que ellos toman.
  • Recordad que educamos personas que esperamos serán adultos responsables y felices. Pero para que eso ocurra, debemos enseñarles, desde que son pequeños, a que valoren el esfuerzo, el estudio, la constancia, y a que asuman sus propias responsabilidades y decisiones.
  • No debemos comparar a nuestro hijo con nadie: ni con sus hermanos, ni con sus primos, ni con sus amigos, ni con nosotros mismos cuando teníamos su edad, ni siquiera aunque pensemos que con eso le podemos animar. Las comparaciones hacen daño. La única comparación válida debe ser con respecto a ellos mismos.
Como todos los informes, solo reflejan una parte de esa realidad única que son nuestros hijos, a pesar de ello debemos darle la importancia que estos informes tienen

domingo, 8 de febrero de 2015

¿Cosas de antes?

Desde final de año, le vengo dando vueltas a una idea: ¿qué debo conservar de la educación que recibí? Cuándo hablo con personas de mi generación, todas recordamos los momentos que vivimos en familia: los viernes por la tarde delante del televisor, la comida de los domingos, ir al cine, las excursiones, ir a visitar a los abuelos, entre otras.


No era importante la diferencia de edad entre los hermanos, porque era una actividad que realizábamos todos los miembros de la familia. Sobre esto quiero hoy reflexionar: creo que es importante hacer actividades todos juntos. Juntos me refiero a las personas que forman parte del núcleo familiar fundamental, con las que convivimos habitualmente todos los días. Es cierto que la sociedad ha cambiado mucho y que las estructuras familiares también pero, cuáles son las ventajas que creo que aportan este tipo de actividades:

  • Cohesionan a la familia. En muchas empresas se realizan pequeñas actividades para promover el trabajo en equipo, lo mismo podemos hacer en las familias.
  • Son lúdicas. Si hay algo que la memoria retiene con facilidad son los buenos momentos, y en ellas podemos relajar las normas cotidianas, del día a día.
  • Nos enseñan a ceder. Unas veces las actividades serán más adecuadas para unos y otras las serán para otros, pero lo importante es que todos formamos parte de algo mayor y más importante: la familia.
  • Amplían la cultura. Sean actividades deportivas o culturales.
  • Amplían la curiosidad, en especial cuando visitamos ciudades, pueblos o espacios naturales.
  • Mejora la comunicación, pues tendremos de que dialogar antes de realizar la actividad y podremos hacer lo mismo con lo que se ha vivido en ella.
  • Cuando ya sean adultos, tendrán mejores habilidades sociales y mas claros sus gustos, pues habrán tenido experiencias diversas.
  • Serán personas más respetuosas, porque habrán aprendido a convivir con la diferencias de edad y de gustos dentro del propio núcleo familiar.

Las actividades son tan variadas como lo son las familias: deportivas, culturales, solidarias, artísticas, culinarias y otras muchas más. Lo importante es llevarlas a cabo en familia.

domingo, 25 de enero de 2015

Tabletas electrónicas


Llevo varios años observando como el uso de las tabletas electrónicas (tablets) influye en la educación de nuestros hijos. En un principio parecía que las tabletas mejoraban la concentración de los niños, lo cual no es del todo cierto; solo mejoran la atención en la tarea que están realizando en ese dispositivo porque les resulta tremendamente motivador pero, como contrapartida, empeoran la concentración general. También empeoran otra serie de capacidades como son:

  • La comprensión lectora, ya que al precisar de un manejo tan intuitivo, no necesitan leer ni siquiera las instrucciones.
  • La creatividad, porque les pueden hacer perder el juego simbólico y la capacidad de construir sus propios mundos.
  • La comunicación con los demás, porque como las actividades requieren una atención sostenida, los niños no atienden a lo que les rodea y, aunque los juegos en línea permiten jugar con otros, no es lo mismo que los juegos colectivos tradicionales con sus propias normas, habilidades y destrezas. En su mayoría son juegos competitivos y no cooperativos.
  • La memoria auditiva, ya que están sobre expuestos a estímulos visuales, por lo que el rendimiento en clase también disminuye. Además, si los utilizan antes de irse a dormir, puede retrasar el descanso y empeorar la calidad del sueño.

Estos son algunos de los problemas que veo en estos dispositivos. Confío que esta entrada nos ayude a reflexionar juntos sobre su uso o su abuso por parte de nuestros hijos. Es cierto que nos sacan de «apuros», por ejemplo en una sala de espera. Precisamente por ser tan altamente motivadores, podemos canjear su uso, como ya señalé en otra entrada, por minutos de lectura o de otra actividad que nos parezca interesante.

domingo, 18 de enero de 2015

¿Desde el amor o desde el miedo?

A principio de curso me comprometí con vosotros a comentar con más detalle la película Frozen, ya que me parecía que servía para una escuela de padres. Ese momento ha llegado, por lo que os comparto en esta entrada algunas de mis reflexiones sobre esta película

  • Muchas veces escucho que no queremos que se pongan a nuestros hijos «etiquetas» o que se les trate de forma diferente. Eso es lo que hacen los padres de Elsa: el poder de Elsa, como todo lo que nos hace diferentes, no es en potencia ni bueno ni malo. Por lo tanto, ante aquello que hace a nuestros hijos diferentes, ¿lo ocultamos o aprendemos con ellos a desarrollarlo al máximo?
  • El mayor error que comenten los padres de Elsa y Ana es educar desde el miedo. Un suceso que pudo ser trágico les cambia la vida para siempre. Convierten su vida en una fortaleza para proteger a su hija del daño que puede hacer, del daño que le pueden hacer por ser diferente.
  • Lo que le ocurre a uno de los miembros de la familia afecta a todos. El poder de Elsa afecta también a Ana, que es «condenada» a vivir en el aislamiento. Aunque ella no lo entiende, no se le puede explicar, porque es lo mejor para ella ¿Cuántas veces como padres hemos actuado así?  Pero lo más complicado para todos es saber cuándo realmente van a comprender lo que pasa, lo que les pasa. La decisión es bien difícil.
  • El futuro se hace día a día. Las decisiones que toman Elsa y Ana, cuando ya son adultas y tienen responsabilidades, son erróneas, y pueden llevarlas incluso a la muerte. Elsa busca la libertad que no tuvo de niña y Ana busca compañía para huir de la soledad. Quizá, cuando educamos, nos falta la perspectiva del tiempo: ¿cómo queremos que sean nuestros hijos cuando sean adultos? Tendremos que trabajar todos los días por este proyecto.
  • El pasado también cuenta. Lo que salva a las dos hermanas es el recuerdo del tiempo pasado, del amor que se tuvieron gracias a las risas, a los juegos y a lo cotidiano. Pero también les salva lo doloroso: la pérdida de los padres cuando todavía son unas niñas. Esto es lo que hacemos todos nosotros día a día con nuestros hijos, construimos un mundo emocional que les ayude a enfrentar su vida, para que tengan un baúl de emociones y recuerdos a los que recurrir.

Muchas más son las ideas que se me ocurren cuando veo esta película pero, fiel a mi estilo, no quiero alargarme más en esta entrada, para que  podáis leerla, reflexionar  y compartirla, si os parece interesante para otros.

lunes, 12 de enero de 2015

Hola, buenos días y adios

Hola, buenas noches y feliz Año Nuevo. El titulo de esta entrada ya os da una pista de aquello de lo que quiero hablaros: desde pequeños enseñamos a nuestros hijos a saludar y a despedirse. Cuando se despiden, los más pequeños lanzan besitos «que da gusto», mientras que los padres les miramos embelesados.

Pero los hijos van creciendo y se les olvida saludar y despedirse. Entran, como hubieran dicho cualquiera de mis abuelos, «como burros en cacharrería». Pero constato, con cierta tristeza, que se parece mucho a la conducta que observan en nosotros. Metidos en las prisas y en las preocupaciones diarias, a veces pasamos al lado de una persona y no somos capaces de desearle que tenga un buen día. Muchas veces nos justificamos con la excusa de que no la conocemos de nada, pero debemos recordar que educamos a nuestros hijos y que somos un modelo para ellos.

Ahora que está muy de moda el pensamiento positivo, parece que tenemos que tener siempre la sonrisa y la palabra perfecta, pero no es esto a lo que me refiero, más bien se trata de no perder «las buenas costumbres» y, en esto, los gestos cuentan mucho.

Podemos preguntarnos por qué son tan importantes las buenas costumbres, y la respuesta es que el ser humano es un ser social, que necesita de la ayuda de los otros para poder sobrevivir. Porque si nos paramos a pensarlo despacio: ¿podemos educar solos a nuestros hijos? Desde que nacen necesitan de nosotros pero, al mismo tiempo, los padres necesitamos de la ayuda de pediatras, familia, amigos, profesores, psicólogos,  entrenadores y monitores entre otros. Desde su nacimiento, hacemos un acto continúo de confianza en las personas, que seguramente no formulemos nunca de una forma tan clara pero, en el fondo, lo que estamos diciendo a la otra persona es: sé que vas a ofrecer lo mejor a mi hijo.

Con toda esta reflexión se entiende que digamos con sentido: «que tengas un buen año»; «que tengas un buen día»; «hasta luego»; «¿qué tal?»; porque deseamos lo mejor para las personas que cuidan de nuestros hijos.

Como decía al principio: un saludo a todos, buena semana y feliz año 2015.